Dispersión por mar y arena

mar1

Entre las muchas formas de dispersar las cenizas de un fallecido querido, que, ademas, no tiene coste y que puede ser altamente emotivo, es de cavar una pequeña trinchera en la orilla del mar, en forma, por ejemplo, del nombre del difunto. Una vez cavada la forma querida, esparcir las cenizas por la misma, y luego cubrirla de arena. Haciendo esto a la hora correcta, lo bonito es que después, uno puede, tranquilamente, mirar mientras la marea sube y poco a poco se lleva las cenizas con él.