joyeria para incineracion

Inhumación y cremación: Diferencias

Despedir para siempre a un ser querido es un momento que nos dejará marcados para el resto de nuestras vidas. Decir el último adiós a alguien con quien hemos compartido numerosos momentos es muy duro. 

Los ritos funerarios que sobrevienen a la muerte son actos que varían diametralmente en diferentes culturas. Los funerales y disposición de los restos fúnebres de las personas varían en muchas regiones del planeta.


Funerales en otras culturas

En países como la India, se practica la incineración en el Ganges. En ciudades como Nueva Orleans en Estados Unidos, el entierro se acompaña de una fiesta que despide al difunto a lo grande.

En México, las celebraciones del día de muertos, confiere a cementerios y mausoleos, una connotación especialmente sentida.

España y la mayoría de los países occidentales, siguen una tradición funeraria centenaria y que no ha tenido mayores variaciones de fondo en los últimos siglos.

Sin embargo, desde el último siglo, la incineración o cremación ha penetrado nuestra cultura y hoy en día se plantea como una opción cada día más frecuente. Hasta hace menos de medio siglo, el gran porcentaje de los difuntos eran inhumados en camposantos municipales o privados. Pero como la vida, la muerte también ha evolucionado inmensamente en el último medio siglo. Las prácticas funerarias de nuestros antepasados y las nuestras han tenido variaciones.

Veamos las principales diferencias entre las dos formas más frecuentes de manejar los restos de nuestros seres queridos.


Inhumación

Del latín procede el término humus, es decir, la tierra. La inhumación o entierro, define la disposición del cuerpo dentro de la tierra. En cementerios, camposantos, mausoleos, panteones, criptas o nichos, se depositan los restos mortales de una persona.  La inhumación es una costumbre que se practica en la mayoría de los países del mundo desde tiempos bíblicos. La iglesia católica reconoce a los terrenos santificados como único lugar de descanso eterno del cuerpo.

Asimismo, el resto de las religiones monoteístas como la judía o musulmana, reconocen a los cementerios, nichos o criptas consagrados como único espacio permitido. La bendición de los sacerdotes, imanes, pastores o rabinos, da carta abierta a cementerios para la inhumación autorizadas religiosamente. A pesar de ser la forma más tradicional, religiosa y culturalmente más difundida, su práctica se ha reducido significativamente en los últimos años.

En las grandes ciudades, se han levantado verdaderas necrópolis que ocupan espacios gigantescos y cada vez más costosos. El mantenimiento de estos terrenos, el ornamento y la manutención de parcelas de cementerios y jardines, supone un gran esfuerzo para muchas familias.  Esto hace que cada vez más personas eliminen la inhumación como última voluntad de disposición de sus restos mortales.


Cremación

La cremación es una técnica que permite la exposición a altas temperaturas de un cuerpo hasta transformarlo en cenizas. Es una práctica ancestral que se practica en decenas de culturas desde tiempos muy antiguos.   En la actualidad, se ha erigido como la forma más popular de disposición de cenizas mortuorias, por su practicidad y rapidez del proceso. Pero, lo más resaltante es que su precio es varias veces menor a la inhumación.

Como resultado de la cremación, se obtienen unas cenizas. Estas cenizas, pueden ser dispuestas en nichos, espacios públicos e incluso en espacios privados.


Sin embargo la manera más sentida de disponer de las cenizas de la cremación de un cuerpo, es la transformación en joyería de incineración. Diamantes, cristales, retratos o colgantes para cenizas, son los recuerdos más bonitos, sentidos y cercanos de nuestros seres queridos.

¿Ha fallecido un familiar y no sabes qué hacer con sus cenizas? Te damos opciones

El fallecimiento de un familiar es un proceso por el que todos tenemos que pasar en algún momento. El dolor del duelo puede llegar a parecer insoportable, aunque es el momento de tomar decisiones para que el recuerdo de nuestro ser querido se mantenga imborrable en nuestros corazones y, por supuesto en el día a día.

Las fases del duelo

Es importante saber que la tristeza es completamente natural cuando se pierde a un ser amado. En ningún momento hay que negarla ni ponerle barreras. Lo que se ha ido es una pieza importante de nuestra vida, un ser con el que hemos compartido buenos y malos momentos y que, por lo tanto, es como un trozo propio.

El duelo comienza normalmente con una fase de shock en la que nos cuesta asumir que lo que está pasando lo está haciendo realmente. Aquí suelen aparecer la angustia, la tristeza más profunda y el abatimiento.

Con todo, esta fase deja paso rápidamente a la de la aceptación, que no tiene que ser menos intensa que la anterior. Es más, la pena suele ser menos visible, pero más profunda, ya que se ha tomado conciencia de que la vida ha cambiado completamente y que nunca volveremos a ver a nuestro ser querido.

Por último, se llega a la aceptación definitiva, un estado en el que la vida ha vuelto a la normalidad y en el que la ausencia se ha convertido en algo cotidiano. La tristeza sigue existiendo, pero las obligaciones del día a día desplazan su lugar central y su importancia.

No obstante, mucho antes de que llegue este último paso hay que enfrentarse con una compleja decisión. Esta no es otra que la de decidir qué hacer con los restos de nuestro ser querido.

¿Qué opciones existen?

Por encima de cualquier otras, las opciones más comunes para dar un merecido descanso a los restos de una persona fallecida son la cremación y el enterramiento.

La segunda de ellas es la más clásica, aunque también es la que representa más inconvenientes. Para enterrar a un difunto es necesario comprar o alquilar una parcela en el cementerio y hacer un gasto importante en tareas de mantenimiento de la tumba y otros aspectos similares.

Además, la falta de espacio y la contaminación son aspectos que no hay que perder de vista así como así. Por el contrario, cremar a un difunto es ecológicamente sostenible, rápido y mucho más económico que el enterramiento.

Estas ventajas son las que están provocando que cada vez más personas se decidan por esta acción. Incluso en vida, alguien puede tomar la decisión de optar por la cremación ahorrando a sus familiares el tener que decidir cuando él ya no esté.

¿Qué hacer con las cenizas?

También aquí hay dos opciones. En primer lugar, la urna funeraria de toda la vida sigue estando presente, aunque una joya con cenizas se ha abierto paso en los últimos años como un remedio mucho más discreto, cómodo y elegante de recordar a un ser querido.

La joya con cenizas no es más que un pequeño accesorio que contiene las cenizas de nuestros seres queridos. Unos pendientes, un colgante o un charm pueden ser una joya con cenizas dejando un pequeño espacio interior para introducir una parte de los restos de la cremación.

Esto está lleno de ventajas, y es que desde Eternima hemos comprobado que las personas que optan por una joya con cenizas mantienen el recuerdo de sus seres queridos muy presente. Todo, además, de una forma muy discreta, ya que la joya con cenizas es ideal para formar parte de la vestimenta diaria sin llegar a llamar la atención en ningún momento.

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