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Como despedirse de una mascota

La muerte de una mascota se vive, para la mayoría de las personas, como la muerte de un familiar”,ilustra la médica veterinaria Gabriela Iribar al hablar sobre una pérdida a veces subestimada pero que genera tanto dolor como cualquier otra, así como un período de duelo que debe respetarse.

Según un estudio británico, en las semanas inmediatamente posteriores al fallecimiento de una mascota, “más del 90% de los dueños experimentaron un trastorno en los hábitos de sueño o tuvieron dificultades con su alimentación“. En otras palabras: tuvieron síntomas de depresión clínica. La misma investigación concluye que, en esa situación, más de la mitad de las personas evitan actividades sociales, casi el 50% siente apatía o falta de energía, e incluso hay indicios de que las parejas casadas son más propensas a divorciarse cuando atraviesan ese momento.

Solo quien ha tenido en su casa un animal de compañía puede entenderlo. Los perros o gatos -las mascotas más comunes- de un hogar se convierten en una parte más de la vida de sus habitantes, compartiendo muchos momentos de alegría y tristeza; reconfortan, consuelan y entretienen cuando otros problemas parecen arrasar con la cotidianidad.

“Hay gente que dice: `Para mí es un hijo más`. Para muchos ancianos es el motivo de su vida: se levantan para sacar al perro y darle de comer; al desaparecer el animal, desaparece el motivo de vivir. Se hacen muchas sustituciones con las mascotas. Depende de la vivencia de cada uno, pero seguro es un duelo”, agrega la también especialista en conducta animal.

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Los veterinarios juegan un rol muy importante en el momento de la despedida. En medicina veterinaria, la eutanasia es legal. Y de hecho, estas son más frecuentes que las muertes naturales. Por eso, los profesionales suelen estar presentes en todo el proceso y ven cómo los dueños gestionan su dolor.

La psicóloga Mariana Alvez coincide con la visión de que, muchas veces, el animal se vuelve uno más de la familia. “Sobre todo aquellas personas que están demasiado solas, que no reciben visitas, terminan tomando a la mascota como un miembro más y por eso su dolor ante la pérdida es tan intenso”, explica.

La situación cambia si se trataba de la única mascota de la casa o si era parte de un grupo de perros o gatos, si murió de viejo o si tuvo una enfermedad o accidente. Pero siempre el duelo deberá contemplarse como un período de angustia que es necesario vivir. En ese sentido, no es lo más recomendable salir corriendo a comprar otro animal,”hay que tomarse el tiempo correspondiente para tolerar el dolor”, apunta Alvez. Cuando pasó un período prudencial, algo que dependerá de cada dueño, traer una nueva mascota como compañía puede ayudar mucho.

“La gente suele decir: `Nunca más quiero un perro, sufrí demasiado`, pero el que es `perrero` vuelve a tener. Poco tiempo después reaparecen con un cachorro. Y en general he visto que es mejor salir del duelo con otra mascota. No significa que se sustituya uno por otro: el que se fue era único, con sus vivencias. Recuerdo una señora que se deprimió mucho, se pasaba llorando acostada en la cama, y le aconsejé a los familiares que le llevaran otro perro. El día que lo hicieron pasó del llanto a la sonrisa en un segundo. Si sos `bichero`, es imposible que no te enternezcas con un cachorro moviéndote la cola o con un gatito bebé. La sacaron de ese pozo depresivo y al tiempito estaba fascinada con su nuevo perrito”, relata la veterinaria Iribar.

Una mascota implica una rutina y actividades cuya desaparición profundizan aún más el vacío que deja la pérdida del animal en sí. Volver a tenerlas, aunque sea con otro perro o gato, será para bien.

Otro gran tema es cómo transitan este momento los niños, que de acuerdo a los expertos son, junto a los ancianos solos, quienes más lo sufren.

Iribar considera importante no mentirles. “No me parece eso de decirles `se fue a pasear` y nunca más volvió. A través de las mascotas, muchas veces les enseñamos sobre la vida y la muerte”. La psicóloga coincide: “En el caso de los niños, es su manera de enfrentarse con la muerte y comprender que somos seres efímeros. Debemos ser honestos con ellos y contestar todas las preguntas que nos quieran hacer al respecto. Para hacer el duelo, y eso dependerá de la edad del niño, se puede hacer una pequeña ceremonia para despedirse del animal, incitar al niño para que escriba una historia o haga un dibujo de su mascota”.