¿Cuál es el impacto ambiental de la cremación y el entierro?

La concientización ambiental del ser humano sobre el impacto de sus hábitos en la naturaleza ha llegado también a los rituales funerarios. Las cremaciones y los entierros se han vuelto en la actualidad un tema de debate respecto a cuál de estas dos opciones ofrece un menor efecto contaminante sobre el medio ambiente. A continuación le informaremos sobre las consecuencias que ambas ceremonias tienen en nuestra ecología.

LA CREMACION Y SUS EFECTOS EN EL MEDIOAMBIENTE

La cremación se ha convertido en una opción popular no sólo por su bajo costo económico sino también por su menor efecto contaminante.

La cremación del cuerpo humano es realizada en hornos crematorios que alcanzan de 870 a 980 grados Celsius de temperatura permitiendo la cremación del cuerpo luego de un proceso que puede durar entre una y cinco horas. Gran parte de estos hornos se alimentan de gas natural por lo que se estima que para cremar un cuerpo se utiliza cerca de 92 metros cúbicos de gas. Es decir, se consume tanta energía como la empleada en 800 kilómetros de viaje realizados en coche.

Este consumo de energía permitirá la reducción del cuerpo a cenizas aunque encontraremos diversos materiales que no podrán ser reducidos como, por ejemplo, el plomo, cromo, cobalto y estaño, entre otros. Los materiales no combustibles así como marcapasos y prótesis deben ser retirados del cadáver. Este cuerpo cremado emitirá gases de combustión que serán canalizados a la atmósfera generando compuestos como el vapor de agua, monóxido de carbono y dióxido de azufre contribuyendo a una porción muy pequeña de los gases de invernadero.

Cada vez que un cuerpo es cremado se libera entre 0,8 y 5,9 gramos de mercurio. Este mercurio es liberado aproximadamente luego de los 40 minutos de comenzada la cremación ya que alcanza el umbral de temperatura en el que se vaporiza. El 75% de este material se dirige hacia el aire mientras que el resto se conduce al suelo y al agua generando daños a nivel del sistema nervioso central del ser humano.

 

EL ENTIERRO Y SUS EFECTOS MEDIOAMBIENTALES

 

A diferencia de la cremación, el entierro posee efectos notablemente más nocivos en el medio ambiente.

 

Por un lado, los ataúdes contribuyen a la tala excesiva de árboles. De acuerdo al Non-profit Center for Natural Burial, 10 hectáreas de cementerio contienen 20 mil toneladas de hormigón y una cantidad de madera empleada en ataúdes con la que se podría construir más de 40 viviendas si consideramos que para la realización de un ataúd se requiere talar un árbol lo cual genera que haya 7,3 millones de hectáreas menos por año en el mundo.

En el entierro también debe considerarse las consecuencias de la descomposición del cuerpo en el ataúd que se prologa durante al menos quince años. Para la ceremonia funeraria se realiza el embalsamamiento del cuerpo para que se conserve en esta última despedida. Los líquidos empleados para esta práctica tienen un profundo efecto contaminante en el agua debido a que posee componentes como el arsénico, el mercurio y el formaldehído. Este último considerado cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud. Por otro lado, los ataúdes también son una fuente de contaminación ya que no sólo emplea barnices o lacas sino que también los difuntos son enterrados con trajes que contienen poliéster y telas originando la emisión de dioxinas y monóxido de carbono a la atmósfera.

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